miércoles, 14 de enero de 2015

DEL BLOG "BASE DE DATOS OVNI"


  010    El Encuentro Polaski   Volver a Índice  
Suceso:Encuentro cercano de tercer orden 
Fecha:25 de Octubre de 1973
Lugar:Greensburg, Pensilvania
las 9 de la noche, el granjero Stephen Polaski y otros quince testigos contemplaron un brillante ovni rojo cerniéndose sobre un campo. Stephen, junto con dos chicos de unos diez años, decidió ir a investigar.

A medida que se aproximaban, las luces del coche se amortiguaron y vieron que el objeto descendía. Bajaron del coche y caminaron colina arriba hacia el lugar donde el objeto había aterrizado o se cernía: éste comenzó a aproximárseles, iluminando toda el área con una brillante luz y alarmando a los perros de la casa. Según dijeron, hacía un ruido semejante a una segadora de césped.

Mientras observaban el objeto, uno de los muchachos vio dos figuras parecidas a osos que caminaban cerca de un cercado. Ambas criaturas eran altas, de más de 213 cm, estaban cubiertas de pelo y tenían grandes ojos amarillo verdosos. Hacían extraños ruidos, semejantes al lloriqueo de un bebé y olían a goma quemada. Stephen disparó instantáneamente hacia sus cabezas.

Sin inmutarse por los disparos, las criaturas siguieron avanzando hacia el trío y Stephen volvió a disparar otras tres balas al más grande de ellos. Uno de los chicos corrió hacia la casa, asustado; la criatura que aparentemente había sido alcanzada no reaccionó de manera perceptible. Las luces del ovni desaparecieron y las criaturas se perdieron nuevamente en el bosque.

La zona de terreno donde se posó el objeto mostraba una sustancia blanca fosforescente y durante algún tiempo los animales no se acercaron a ese lugar.

Tres cuartos de hora después del comienzo del incidente, el policía Byrne colaboró con Stephen en la investigación del lugar y mientras examinaban el anillo fosforescente, oyeron ruidos como si algo enorme se moviera en el bosque; pudieron percibir incluso el ruido de los árboles y las plantas al quebrarse. Cuando cambiaron de lugar, el ruido los siguió. Al detenerse, el ruido cesó. En un pequeño campo vecino vieron un área iluminada.
Aunque estaba algo asustado, Byrne quería ir a investigar, pero Stephen dijo: «A mí no me pagan por ser valiente. Yo no sigo.»

Byrne se dispuso a seguir solo pero finalmente prefirió abandonar, pues temía que, en su estado de excitación, Stephen lo confundiera con una de las criaturas y le disparara. Es evidente que el policía decidió que la prudencia es la mejor prueba de valor pero, ¿quién puede culparle por ello? Si en ese momento demostró prudencia, su conducta posterior no siguió esa línea. En efecto, Stephen percibió un objeto oscuro que avanzaba hacia ellos y le pidió que disparara su última bala, cosa que Byrne hizo. Sin duda, los dos hombres eran presa del pánico a esas alturas. Mientras la criatura se aproximaba ambos corrieron hacia el coche y en él se alejaron unos 46 m, antes de darse cuenta de que quizás dentro del vehículo estaban a salvo.

Aproximadamente cuatro horas después, un grupo de estudio de los casos protagonizados por ovnis investigó el suceso. Las huellas en el terreno y las radiaciones no eran muy evidentes y lo único anormal era un toro de un campo vecino que actuaba como si estuviera asustado de algo.

Durante el interrogatorio, parece que Stephen comenzó a temblar y pareció que se iba a desvanecer. Se frotaba la cara, respirando afanosamente y gruñendo como un animal. Después parece que atacó a su propio padre y al investigador y maltrató a su perro. Finalmente cayó presa de un colapso.

Una vez recobrado el sentido, pero quizás todavía en estado de shock o sufriendo algún otro tipo de trastorno, Stephen aseguraba ver algo en el campo: «Un hombre con sombrero y capa negra que lleva una hoz».

Posteriormente, le invadió la obsesión de que recibía mensajes que le advertían de una terrible catástrofe sobre la Tierra.

Desde entonces, la interpretación del significado de este encuentro ha estado sujeta a innumerables conjeturas. Es difícil determinar si los efectos padecidos por Stephen se debían a un hecho externo o si eran generados por problemas internos. El hecho de que hayan aparecido algunas señales que confirmarían el avistamiento de un ovni, a incluso ciertas huellas sobre el terreno, no confirma por sí solo que el estado de Stephen fuera causado directamente por el ovni, sino que, posiblemente, éste fuera el factor desencadenante. Stephen tenía un historial de violencia; era pendenciero, en una ocasión había golpeado de tal modo a un compañero de escuela que éste tuvo que permanecer tres semanas en cama; se vio involucrado en una pelea con dos personas a quienes ni siquiera conocía y se introdujo en una casa vecina, causando daños y profiriendo amenazas de muerte contra sus dueños.

De cualquier modo, es posible que su estado mental fuera una reacción extremadamente intensa producida por el episodio. Aunque sólo fuera por esto, sería razonable esperar que las autoridades tomaran en serio el fenómeno ovni, brindando a los ciudadanos la posibilidad de defenderse o de actuar de manera adecuada, o por lo menos evitando que un misterio innecesario fomente expectativas negativas en la gente. (Mayúscula del autor de "Ovni y Extraterrestres: enigma fascinante" ES POSIBLE QUE COMO YA ESCRIBIERA AQUI, HAY ALGUNOS CASOS OVNIS Y DE CONTACTO, QUE SON ASPECTOS DE UNA PSICOPATOLOGIA. ESTE SUCESO SERIA TÍPICO DE UNA ANOMALIA PSIQUICA, LA CUAL SE VE REFLEJADA EN ALUCINACIONES. NO TODO LO QUE SE DICE, ES DE "OTRO PLANETA".)

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